Desde las Merindades hasta la Sierra de la Demanda, pasando por la capital burgalesa, el Camino Natural Vía Verde Santander-Mediterráneo se ha convertido en destino obligado para los amantes del cicloturismo.

La provincia de Burgos cuenta conuna amplísima variedad de rutas cicloturistas en las que todo amante de la bicicleta puede descubrir su legado histórico, su oferta cultural y sus paisajes de ensueño.Desde caminos y sendas naturales en zonas de sierra, boscosas o de páramo, hasta rutaspatrimoniales que atraviesan localidades con mucho encanto y años de historia, pasando por vías verdes asequibles para todo tipo de ciclistas o rutas enológicas en las que la gastronomía es un elemento indispensable del recorrido. Si una ruta es capaz de vertebrar toda la provincia, esa es el Camino Natural Vía Verde Santander-Mediterráneo.

De norte a sur

La travesía completa comienza en la Cordillera Cantábrica y desemboca en la costa mediterránea de Valencia, atravesando Burgos de norte a sur con siete sectores conectados.
Una experiencia única para conocer de primera mano la gran variedad paisajística y arquitectónica de toda la provincia. El recorrido arranca en las Merindades, atraviesa la Bureba y el Alfoz de Burgos, con paso obligado por la capital y su majestuosa Catedral, y desemboca en la Sierra de la De manda. De la mano de los ciclistas del Burgos Burpellet BH, equipo profesional de categoría UCI ProTeam que luce con orgullo el nombre de su tierra en cada carrera, conoceremos cada rincón de estas siete jornadas de ciclismo.

Antiguo trazado ferroviario

El Camino Natural Vía Verde Santander-Mediterráneo sigue la ruta que hace unas pocas décadas utilizaba el ferrocarril del mismo nombre y que, en los últimos años, se ha acondicionado para el disfrute de senderistas y cicloturistas.
Recientemente se han completado varios sectores, conformando el actual trazado de 150 kilómetros, que centra la atención de burgaleses y foráneos a lo largo de todo el año.

Los ciclistas burgaleses, como el profesional Rodrigo Álvarez, acostumbran a dar paseos por sus caminos cuando la temporada ciclista llega a su fin: “Es ideal para desconectar en los meses de invierno y disfrutar de tiempo en familia. Una excursión por la naturaleza en la que cruzarse con otros amantes de este deporte. En una misma tarde puedes pasar de los campos de trigo del Alfoz, a los frondosos bosques de la Sierra de la Demanda”.

Inicio en Las Merindades

Tomando el norte como punto de partida, aunque el recorrido puede realizarse a la inversa, las antiguas estaciones de Cidad-Dosante dan inicio a un primer tramo de 29 kilómetros.
El sector más septentrional circula junto al río Nela, cruzándolo a través de sus viaductos ferroviarios en hasta una decena de ocasiones.
Como alternativa, el recorrido puede arrancar aún más al norte si se toma el ramal que conecta el túnel de la Engaña, obra subterránea de más de 6 kilómetros, con el municipio de Santelices.

Este primer itinerario y su alternativa con rumbo a Medina de Pomar destacan por un entorno natural privilegiado y localidades de gran belleza. El más claro ejemplo es Puentedey, adherido a la lista de ‘Los pueblos más bonitos de España’ desde 2022. Un pueblo construido sobre un impresionante puente de piedra natural tallado por el propio río durante millones de años.

Túneles y desfiladeros

La siguiente etapa de 25 kilómetros nos llevará hasta Oña siguiendo el Cañón del río Ebro y el desfiladero de la Horadada. Una ruta con numerosos túneles, bosques de robles, sabinas, pinos o hayas y una fauna igualmente variada. Especial relevancia tiene el paso por Trespaderne, localidad custodiada desde lo alto por la fortaleza de Tedeja. Esta ruta cuenta con numerosos túneles, algunos incluso de 282 metros de longitud, dotados de luz artificial.

Ya en Oña, podremos visitar el Monasterio de San Salvador, uno de los más notables templos de la provincia. A pocos kilómetros de allí, una experiencia mágica y sostenible aguarda en el Valle de Tobalina.
Desde el año pasado, un innovador barco electro-solar surca las aguas del Ebro, junto al Desfiladero de Sobrón.
Una forma única, tranquila y sostenible de disfrutar de la naturaleza, mientras se respeta el medio ambiente. Ideal para descansar al término de la etapa ciclista y descubrir la belleza del Parque Natural Montes Obarenes San Zadornil.

Entre valles y salinas

La cuarta etapa de 28 kilómetros continuará en dirección a Quintanarruz. Allí descubriremos la Comarca de la Bureba, núcleo histórico que daría lugar al reino de Castilla. En esta etapa se atraviesa el Valle de Las Navas y localidades de parada obligatoria, como Poza de la Sal, donde nació el célebre naturalista Félix Rodríguez de la Fuente.

“Cada vez que pasamos por esta zona en carrera o entrenando y subimos el Alto de Altotero, aprovecho a ver las salinas. El bello paisaje de la zona nos hace olvidar la dureza del puerto y desde su cima podemos vislumbrar el Castillo de los Rojas”, afirma Mario Aparicio, ciclista del Burgos Burpellet BH, natural de Aranda de Duero. La ruta atraviesa numerosos túneles recuperados del antiguo ferrocarril.

Cruce de caminos

Precisamente hasta Burgos llegará la quinta etapa de la Vía Verde de 31 kilómetros, tras pasar por el valle del río Ubierna. Todo cicloturista puede disfrutar allí de la enorme herencia arquitectónica y cultural de la ciudad. El gran emblema es la Catedral de Santa María, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La capital sirve de punto de encuentro con aquellos peregrinos que realizan el Camino de Santiago, otra de las principales rutas para recorrer la provincia, en este caso, de forma perpendicular a la del Santander-Mediterráneo.

“Aún sigo fascinado por la belleza de la Catedral y de todo el casco histórico”, relata Tomoya Koyama.
El japonés del equipo morado aprovecha sus estancias en Burgos para descubrir nuevos rincones de la ciudad:
“He visitado muchas ciudades europeas, pero esta tiene un encanto especial. La gente es muy acogedora con los turistas y rutas como la Vía Verde están perfectamente acondicionadas para los ciclistas”.

La sexta etapa de nuestro particular camino sale de la capital por Cardeñadijo y el túnel de Modúbar de la Emparedada, buscando Los Ausines y Revilla del Campo en un recorrido de 26 kilómetros. En él confluyen otras grandes rutas como el Camino de Santiago, el Camino del Cid o el Camino de San Olav.

Tras los pasos del Cid

El tramo final de esta aventura, de 24 kilómetros, concluye en Cascajares de la Sierra. El trayecto por la campiña meridional burgalesa y la comarca de Tierra de Lara sigue las huellas del Cid Campeador. El héroe burgalés Rodrigo Díaz de Vivar recorrió estos caminos hacia tierras valencianas en su destierro en el siglo XI.

Cabe destacar el paso por Paúles de Lara, donde se han encontrado restos fósiles de dinosaurios, o el comienzo del espacio natural protegido de los Sabinares del Arlanza.

MÁS INFORMACIÓN:
www.turismoburgos.org/via-verdesantander-mediterraneo/