FOTOS: JUAN DE TURY

Cincuenta kilómetros diarios: esa es una distancia media ideal para recorrer cada día en bicicleta el Camino Primitivo en Asturias, el origen del Camino de Santiago, la cuna de todas las vías de peregrinaciones desde el siglo IX.
Cincuenta kilómetros que se estiran o acortan en este recorrido de paisajes magníficos, aldeas rurales, puertos telescópicos, bosques frondosos, pocos llanos y montañas solitarias. Pedaleas este paisaje hasta perder la noción del tiempo, hasta sentir el espacio sobre el sillín y notando que las ruedas también se funden con el entorno.
Cincuenta kilómetros que se viven casi inexplicablemente, como los viajes íntimos. El Camino Primitivo no solo es un reto para el cicloturismo deseoso de espacios abiertos y tranquilos, también te acoge nada más salir, mientras lo pedaleas e incluso cuando alcanzas la meta y te marchas.

El Camino Primitivo recorre en Asturias 145 kilómetros entre Oviedo/Uviéu y el Puerto del Acebo en Grandas de Salime (142 por la variante de los Hospitales, no ciclable al 100%) en total serán 321 kilómetros hasta Santiago. Está distribuido en unas siete etapas que, no
obstante, cada cual planifica según sus fuerzas y ganas de disfrutar la experiencia. Lo ideal es afrontarlo con bicicletas de trail (las también llamadas “All Mountain”), o con las eléctricas E-Bike como ayuda al pedaleo, puesto que discurre por carreteras con escaso tráfico, caminos de tierra y sendas de montaña. En esas siete etapas, además, se incluyen puertos como el Alto del Escamplero, La Espina, El Palo y El Acebo, cuyo esfuerzo para coronarlos es proporcional a la belleza que sus cimas regalan, y también a la precaución que requieren sus bajadas. Pero que no te asuste, en cada etapa encontrarás la señalización completa y tramos alternativos, así como los servicios que necesitas, amén de albergues, taxis, transporte de equipajes y cualquier otra asistencia que precises.

El inicio se realiza en la capital de Asturias, en cuya Catedral habrás de cumplir el mandato secular: “Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y olvida al Señor”, amén de visitar las joyas del Prerrománico: San Julián de los Prados y, en la falda del Monte Naranco, Santa María y San Miguel de Lillo. Ya puedes probar tu bici y fuerzas en esa subida al Monte Naranco, empinada y con una estupenda panorámica de la ciudad. Recuerda que estás a punto de iniciar, con otra montura, el mismo trayecto que hizo Alfonso II en el siglo IX en su viaje a Compostela para ver los restos del apóstol Santiago y donde dispuso la construcción del primer templo en aquel lugar.

Antes de nada, revisa bien tus alforjas, pues el Camino Primitivo requiere un “bikepacking” donde no falte: gorra, gafas, protector solar, cortavientos, chubasquero, bidón o mochila de hidratación y un pequeño botiquín. Pero deja algo de sitio, porque lo que vas a encontrar te animará a echar en tus bolsas recuerdos: cada localidad te invita a improvisar visitas en tus descansos.

Te sucederá en las termas de Valduno, en Las Regueras, de época romana. En el mercado tradicional de Grau/Grado, ya mencionado en el medievo. Con las casonas hidalgas en Tinéu, que contrastan con la arquitectura popular de las pequeñas aldeas. O en Grandas de Salime y su inolvidable Museo Etnográfico “Pepe el Ferreiro”. Y te sucederá con la gastronomía, que en el Principado es la vinculación con la tierra y el entorno. Prueba el “chosco” y la mantequilla de Tinéu, el repollo relleno, el pote de Allande y el vino de Cangas o el embutido del Occidente de Asturias. Y los dulces de aldeas y obradores, como el tocinillo de Grau/Grado o los “Carajitos del profesor” en Salas.

Pero regresemos a tu salida de la capital. En tu primera jornada llegarás hasta Grau/Grado y luego a Salas, tras ascender el Alto del Escamplero y el del Fresno, muy cerca de La Cabruñana, desde donde podrás contemplar las sierras del Aramo y Bodenaya o el mítico Monsacro. Un espectáculo.
Un consejo: no dejes pasar el Monasterio de Cornellana, la Torre del Castillo de Valdés-Salas, el Museo Prerrománico y la Cascada del Nonaya; una combinación imbatible. Y un descanso perfecto para tus piernas para concluir la etapa ciclista.
Las etapas pedestres cuarta y quinta, conforman una jornada cicloturista que enlaza Salas con Pola de Allande y Berducedo. Y aquí surge el Puerto del Palo, la estampa más hermosa, el techo del Camino Primitivo. La más intensa y la que más recordarás, probablemente también por su majestuosidad. Su cima, sobre el valle del río Nisón y con la sierra de Valledor al fondo, alcanza los 1.146 metros. Una pendiente media de 5,27% para 11,7 kilómetros desde la capital de Allande.
Otra visita en este tramo: la iglesia de San Pedro de Tinéu y el Palacio de los Cienfuegos en Pola de Allande, rodeado de prados para tumbarte.
Las dos últimas etapas senderistas, te conducirán ahora en bici, a una jornada “tobogán” bajando al río Navia y subiendo hasta Grandas de Salime, para seguir luego hasta el Puerto del Acebo y adentrarte en las tierras galaicas del viejo reino asturiano. Es un último esfuerzo aquí, cuando te faltan aún 166 kilómetros, para mirar atrás y sentirte satisfecho del Camino recorrido en Asturias y haber participado de una historia de siglos.
También habrás participado del contacto con la gente que has encontrado, de su hospitalidad, su temperamento amable, como amables son las temperaturas en primavera y otoño, cuando el Capilla de Santa Ana.
esplendor del Paraíso Natural refuerza su eslogan. Un eslogan que en 2025 cumple cuarenta años identificando el turismo de Asturias, como también se cumplen diez años desde la declaración de los “Caminos de Santiago del Norte Peninsular” como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. De éstos, dos recorren Asturias: Camino de la Costa y nuestro Camino Primitivo.
Para llegar a la línea de salida, además, ahora lo tienes más fácil que nunca gracias a las conexiones aéreas nacionales, y al tren de alta velocidad.
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Para más información: https://www.turismoasturias.es/camino-de-santiago