Cuando el verano se despide y el Ebro desciende tranquilo entre meandros, Alfaro se transforma en un escenario donde la naturaleza despliega su belleza más serena. El Parque Natural de los Sotos del Ebro, declarado Reserva Natural, se convierte en uno de los grandes protagonistas del otoño riojano. Este espacio protegido, formado por una red de bosques de ribera, alberga uno de los ecosistemas más ricos y diversos del valle medio del Ebro.

En sus senderos cubiertos por hojas doradas, el visitante descubre una flora exuberante: álamos, sauces, fresnos, chopos y olmos centenarios conviven con un sotobosque que cambia de color conforme avanzan los días. Pero si algo da vida a este paraje es su fauna: más de 200 especies de aves hacen de los sotos su refugio y hogar estacional. Destacan las garzas, martinetes, milanos, cormoranes y, por supuesto, las cigüeñas, símbolo de la ciudad de Alfaro, que anidan cada año en las alturas de la Colegiata de San Miguel.

Este parque natural es también un espacio de convivencia entre el entorno natural y la identidad cultural de Alfaro. Desde miradores accesibles y áreas de interpretación, hasta rutas que invitan al paseo en familia o a la observación ornitológica, los sotos se presentan como una oportunidad para redescubrir el territorio desde el respeto, la calma y la admiración.

En otoño, Alfaro invita a detenerse, a mirar con otros ojos, a respirar hondo. Porque aquí, la naturaleza no sólo está viva: también se comparte.