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Cómo cuidarte en los viajes largos: Consejos de nutrición y ejercicio si viajas en coche

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El verano y sobre todo los meses de julio y agosto son tradicionalmente el momento en el que la gran mayoría de nosotros decide salir del hogar para desplazarnos a un destino vacacional. Pasar unos días en compañía de los nuestros en un destino de ensueño es una de las cosas que solemos hacer y el coche suele ser el medio más usado para ello. Por este motivo en este post queremos dar algunos consejos para cuidarnos en los viajes largos que vamos a llevar a cabo en estos meses del año.

En vacaciones, al disponer de más días libres siempre solemos decantarnos por disfrutar en destinos más alejados que requieren viajes largos en coche. Conducir durante horas es algo que nos acabará cansando en demasía, y es que la atención que requiere esta actividad es máxima, pues cualquier descuido puede desencadenar un accidente. Mantener la atención durante tanto tiempo lleva consigo un desgaste enorme que se puede evitar mediante una serie de precauciones que podemos llevar a cabo para evitar que conducir durante horas sea una tortura.

Mantenernos despiertos y con los cinco sentidos es fundamental a la hora de realizar un viaje en carretera. La DGT nos recomienda que descansemos cada hora y media o dos horas de viaje para descansar la vista y descansar nosotros mismos del viaje. Estas paradas son necesarias para mantenernos en perfectas condiciones, pero nosotros queremos dar otros consejos para estar aún mejor y hacer que el viaje sea lo más placentero posible y corramos el menor riesgo.

La importancia de dormir bien los días previos

Cuando vamos a realizar un viaje largo en coche es necesario que acudamos descansados para estar con todas nuestras facultades. Ante todo es necesario que los días previos al viaje descansemos y dediquemos a dormir las horas necesarias para así estar despejados en el viaje que vamos a llevar a cabo.

Acudir descansados a conducir un coche es necesario para evitar tener sueño y estar al cien por cien en todo el recorrido, y listos para hacer frente a cualquier inconveniente. Lo mismo que sucede con la preparación del vehículo, nosotros nos debemos preparar para el viaje y el descanso es esencial para encontrarnos bien en todo momento.

Buscar la comodidad del vehículo en todo momento y adaptarlo a nosotros

Colocar y acomodar todos los componentes del vehículo es esencial para hacer el viaje lo más confortable posible. Es necesario que los asientos, los retrovisores, el aire… estén colocados para facilitarnos el manejo del vehículo.

La comodidad en el vehículo nos permitirá estar concentrados en la carretera. Por eso es importante evitar distracciones al volante como comer, beber, tener que ajustar retrovisores y demás durante el viaje… Por eso lo mejor es hacerlo con antelación para que una vez estemos en el vehículo simplemente tengamos que conducir.

La importancia de la hidratación, sobre todo en verano

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A partir de aquí la hidratación juega un papel importante a la hora de pasar largo rato en carretera. Es importante mantenernos hidratados en un viaje en coche, pues cuando nuestro cuerpo está bien hidratado conseguiremos que todo nuestro organismo funcione mejor.

De este modo lo que conseguiremos será estar más atentos y despiertos a lo largo de todo el camino. Además, sobre todo en los meses de calor que nos ocupan, y en los que se desarrollan los principales desplazamientos es necesario estar bien hidratados para evitar que el calor haga mella en nuestro organismo.

Nada de comer en el coche mientras conducimos

Pero si de alimentación se trata, debemos tener presente que a la hora de conducir es necesario alimentarnos con mesura. Por supuesto que no debemos comer mientras conducimos, ya que representa todo un riesgo, además de ser una falta penada con multas y retiradas de puntos del carnet.

El problema de comer al volante es que podemos distraernos y acabar generando un accidente sin quererlo. Por ello para comer es necesario que nos detengamos y mientras aprovechamos para descansar del trayecto, podemos alimentarnos trqnquilamente sin correr ningún riesgo por ello.

Realizar comidas ligeras que nos alejen del sueño

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La manera de comer mientras estamos en un viaje en carretera será sencilla. Lo que debemos evitar son alimentos con alto contenido calórico y con demasiadas grasas. Dejar de lado los fritos, la comida rápida y similares es esencial. El motivo para que esto sea así es que al ingerir alimentos con muchas grasa o ricos en calorías con más difíciles de digerir y retardarán la digestión, haciendo que nos sintamos pesados y en muchos casos somnolientos.

Por ello lo mejor que podemos hacer es realizar comidas ligeras y no demasiado copiosas, ya que de este modo evitaremos la sensación de letargo que tenemos después de comer abundantemente y que al volante es todo un riesgo porque nos puede causar sueño.

Bebidas estimulantes que nos ayuden a mantenernos despiertos y atentos

En cuanto a la bebida, ni que decir tiene que el alcohol no debe estar en nuestro planes cuando vamos a salir a la carretera en un viaje. Lo mejor es, como ya hemos visto, la ingesta de agua fresca. Pero para ayudarnos a estar más despiertos y concentrados podemos echar mano de bebidas estimulantes como refrescos ricos en cafeína, té o café. Estas bebidas nos ayudarán a estar más despiertos y atentos a todo lo que sucede a nuestro alrededor en la carretera.

Realizar paradas cada cierto tiempo para descansar

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En cuanto a nuestra forma física es importante que estemos bien cuando nos ponemos al volante. El estado de ánimo y el cansancio es cierto que tienen mucho que ver con la forma física que tengamos cada uno, pero también es importante tomar una serie de precauciones. Es necesario que cada hora y media o cada dos horas realicemos una parada para descansar.

La parada tiene que ser de por lo menos 10 minutos y nos tiene que permitir estirar las piernas. Salir del coche, caminar, relajarnos y tomarnos algo será necesario para mantenernos despiertos y evitar el cansancio propio de la conducción durante horas.

Realizar estiramientos de cuello y piernas

También hay que tener presente que al permanecer muchas horas sentados en la misma postura y concentrados en la carretera, la zona cervical se puede ver afectada. Por ello, y para evitarlo es muy recomendable que antes de ponernos al volante, y en cada parada que llevemos a cabo, realicemos estiramientos de esta parte. Sobre todo os recomendamos realizar estiramientos laterales del cuello de pie para eliminar parte de la tensión que se acumula en esta zona.

Lo mismo recomendamos con las piernas, ya que es necesario que articulaciones como los tobillos o las rodillas estén libres de tensiones. Por ello estirar y caminar cuando paremos es necesario para activar la circulación y relajar los músculos para volver a sentarnos a conducir.

Es muy importante que tengamos todos estos puntos en cuenta. Pero si a pesar de realizarlos nos encontramos con sueño o sin todos los sentidos con nosotros, es mejor dejar de conducir y descansar o en el caso de tener a otra persona que nos puede reemplazar es mucho mejor. Lo mismo que es mejor realizar turnos siempre que sea posible, así mientras uno conduce, otro puede descansar y estar en plena forma en todo momento.

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Por qué la resistencia a la insulina (y no el colesterol) es la responsable de las enfermedades metabólicas

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"Tienes el colesterol alto, tienes que bajarlo". Esta conversación o alguna parecida es una constante en la vida de cualquiera, especialmente los hombres, una vez que llegan a cierta edad.

El colesterol es una sustancia de textura pastosa que se encuentra de forma natural en nuestro cuerpo y que es necesaria para que éste funcione con normalidad. Sin embargo, el exceso de colesterol se puede acumular en nuestras venas y arterias, dificultando la circulación sanguínea y provocando graves problemas de salud como hipertensión o infartos.

Por eso se considera como un indicador de la salud cardiovascular: con el colesterol alto, mayor riesgo de enfermedades, y por eso la recomendación (o la orden médica) es tan habitual. Y para hacerlo, se aplican dos estrategias distintas: por un lado, medicación, y por otro, reducir la cantidad de calorías ingeridas.

La asociación entre calorías, colesterol y enfermedades

Sin embargo, algunos científicos advierten de que quizá este enfoque no sea el más adecuado. En un artículo publicado en The Pharmaceutical Journal, un equipo multidisciplinar señala que puede que estemos enfocando al enemigo equivocado, y que no sea el colesterol y la cantidad de calorías que ingerimos lo que nos enferme, sino la resistencia a la insulina y la calidad o el origen de esas calorías.

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Esta es su explicación. Las enfermedades crónicas son en la actualidad la principal causa de muerte en el mundo, por encima de la guerra, el tabaco o el sida, y las enfermedades cardíacas y la diabetes tipo 2, derivadas del llamado síndrome metabólico (hipertensión, resistencia a la insulina, altos niveles de triglicéridos en sangre entre otros), son entre ellas las más mortales. Este avance se relaciona normalmente con el aumento de la epidemia de obesidad en el mundo, asociada a un exceso global en el consumo de calorías.

Por qué la obesidad no es la (única) causa

Sin embargo, hay tres factores que cuestionan esta tesis. El primero, es que aunque la prevalencia de la obesidad y la diabetes son evidentes, no siempre van juntas: hay países donde hay población que es obesa pero no diabética (como Islandia, Mongolia o Micronesia) y otros donde abundan los diabéticos no obesos (ocurre en India, Pakistán o China).

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El segundo es que, aunque es verdad que el 80% de la población obesa padece al menos una de las cuatro enfermedades asociadas al síndrome metabólico (hipertensión, dislipidemia, hígado graso o diabetes tipo 2), un 20% de los obesos mórbidos no padece ninguna y tiene una esperanza de vida normal. Por otro lado, el 40% de los adultos de peso normal también padece esas mismas enfermedades.

El tercero es que, observando la tendencia de la diabetes en un país como EEUU, se observa un aumento del 25% en su prevalencia tanto en obesos como en la población de peso normal.

Por tanto, y aunque claramente la obesidad es un indicador patológico, no se puede explicar la pandemia mundial de enfermedades metabólicas mirando solo a la obesidad y al desequilibrio en el consumo de calorías, porque la gente con un peso dentro de lo considerado saludable y normal también las padece.

¿Menos calorías o 'mejores' calorías?

El error, continúan los autores del artículo, es que en la actualidad, contar calorías es la principal preocupación y método de intervención cuando se piensa en la obesidad y las enfermedades relacionadas. La base de esta idea es que las calorías son todas iguales, vengan de donde vengan.

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Y en vez de eso, hace falta mirar de dónde vienen esas calorías (por ejemplo, comida procesada en vez de alimentos frescos) y qué cambios metabólicos provienen de consumir cada una de ellas.

Y ponen un ejemplo: al centrarnos en contar calorías, discriminamos alimentos ricos en grasas pero favorecemos sustitutos del azúcar y almidones refinados, que son claramente perjudiciales, porque solo tenemos en cuenta sus calorías y sus efectos en cuanto al peso.

El verdadero culpable: la resistencia a la insulina

Considerar los niveles de lipoproteína de baja densidad (LDL o colesterol malo) como principal indicador del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y diabetes, y por tanto enfocarse en reducirlos a toda costa, ya sea con medicación o con dieta ser algo inconsistente o erróneo. Tampoco es efectivo utilizar el índice de masa corporal como referencia absoluta. En muchos casos los pacientes pierden peso rápidamente con una dieta autoimpuesta y lo recuperan igualmente rápido, empeorando su salud metabólica por el camino.

En vez de eso, los autores proponen examinar otros factores de riesgo que provocan esos cambios perjudiciales en la fisiología, y el principal de ellos, asociado sólidamente con las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2 y la obesidad es la llamada resistencia a la insulina, un impedimentos biológico para responder a la acción de la insulina.

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Varios estudios han demostrado que la resistencia a la insulina es el mejor índice para predecir enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2, y que corregirla en adultos jóvenes suponía reducir el riesgo de padecer esas patologías.

Menos carbohidratos, más ácidos omega-3

Para corregir y prevenir esa resistencia no vale con reducir el número de calorías. También importa de dónde vengan.

Cada vez más evidencias sugieren que una dieta baja en carbohidratos y alta en grasas sirve para prevenir y tratar enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y obesidad, pero la mayoría de las recomendaciones sanitarias siguen insistiendo en dietas bajas en grasas, lo que suele terminar suponiendo que sean altas en carbohidratos refinados (especialmente azúcares).

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De hecho, esas recomendaciones suelen incluir la sustitución de grasas saturadas por insaturadas para reducir ese colesterol malo. En la práctica, eso se traduce en una recomendación de aceites vegetales y margarinas ricas en ácidos grasos poliinsaturados omega-6, sobre los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 presentes en productos de origen animal.

"En las sociedades tradicionales, el ratio de consumo de ácidos grasos omega-6 respecto omega-3 era de 1:1. Esto era resultado de una alimentación rica en pescados, plantas, animales de pastoreo libre y huevos de gallinas alimentadas con plantas ricas en omega-3. Ahora, en los países industrializados el ratio está más cercano a 20:1", aseguran los investigadores, que añaden que "los beneficios de la dieta mediterránea se atribuyen en gran parte a su alto contenido en ácidos omega-3 y a los polifenoles presentes en los frutos secos, el aceite de oliva, las verduras, los huevos, los pescados y la carne de animales alimentados con pastos. Todos los carbohidratos que contiene van acompañados de sus respectivas fibras, reduciendo la carga glucémica, el hígado graso y la resistencia a la insulina".

Ejercicio físico, aunque sea poco

A la alimentación, es importante unir la actividad física en lo que debe ser un cambio de estilo de vida completo. Incluso una cantidad mínima de ejercicio puede reducir la resistencia a la insulina. Un artículo reciente señala que incluso un ligero paseo con regularidad, unos 30 minutos tres veces a la semana puede tener este efecto, y otro que solo 15 minutos diarios de actividad moderada a intensa puede alargar la esperanza de vida tres años.

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La conclusión del artículo es que para muchos pacientes con alto riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, la forma más eficaz y segura de reducir el riesgo de infartos y otros eventos graves es seguir una dieta rica en esas grasas saludables (ácidos grasos omega-3 y omega-6 de forma equilibrada) y con poca carga glucémica (carbohidratos sin su fibra), y realizar al menos un poco de ejercicio físico.

En vez de invertir miles de millones en I+D de nuevos medicamentos, quizá parte de ese dinero debería dedicarse a implementar políticas que animen a la población a hacer un cambio en su estilo de vida (igual que se hace con el tabaco y el alcohol) para revertir la resistencia a la insulina. La salud pública debería animar a consumir alimentos no procesados que protejan de las disfunciones que produce la comida procesada, en vez de seguir lanzando mensajes que se enfocan solo a las calorías, que culpan a las víctimas y empeoran estas pandemias. Así, y solo así, podremos atenuar la incidencia de las enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades crónicas resultado del síndrome metabólico.

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Niños bien hidratos, y en verano más que nunca

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Siempre hablamos de la importancia de mantenernos bien hidratados para enfrentar con éxito las altas temperaturas del verano y prevenir entre otras cosas, un golpe de calor. Hoy te contamos cómo puedes contribuir a que un adecuado estado de hidratación en los niños, y más aun en esta temporada.

¿Cuánta agua necesita beber un niño?

En primer lugar debemos recordar que cuando hablamos de agua no sólo hablamos del que bebemos sino también, de aquel que comemos mediante los alimentos y preparaciones con alto contenido acuoso en su composición.

Así, debemos saber que el total de agua recomendada por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) a diario, para bebés y niños son las siguientes:

  • De cero a seis meses: entre 100 y 190 ml por kilo de peso por día. Estas cantidades se pueden cubrir ofreciendo pecho materno con mayor frecuencia, sin necesidad de adicionar agua más allá de la leche que consume el bebé.
  • De seis meses a un año: entre 800 y 1000 ml diarios de agua total son suficientes y la mayoría frecuentemente deriva de la leche materna o artificial que aun consumen los bebés en elevadas cantidades, aunque también de agua y puré de frutas o verduras.
  • De uno a dos años: entre 1100 y 1200 ml por día que derivarán de alimentos y preparaciones con alto contenido acuoso, leche y agua.
  • De dos a tres años de edad: en promedio 1300 ml diarios que derivan del agua propiamente dicha y de alimentos y preparaciones sólidas.
  • De cuatro a ocho años de edad: en promedio 1600 ml diarios derivada de agua que se recomienda sea la bebida habitual, así como también de otras bebidas y preparaciones sólidas.
  • De nueve a trece años de edad: entre 1900 y 2100 ml diarios en promedio debiendo ser superior la ingesta en niños que en niñas.
  • De 14 años o más: se consideran las recomendaciones para adultos por lo que las ingestas deben ser en promedio de entre 2000 y 2500 ml diarios.

En todos los casos las necesidades de agua pueden incrementarse en días de temperaturas muy elevadas y ante la práctica de actividad física intensa que fomenta la pérdida de líquido por sudor.

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Ideas y consejos para que los niños estén bien hidratados

Los niños son uno de los grupos vulnerables a sufrir deshidratación, pues a diferencia de los adultos no perciben con facilidad la sed y las necesidades hídricas, sobre todo los niños muy pequeños.

Por ello, es fundamental ofrecer agua o pecho materno con mayor frecuencia en verano o ante temperaturas ambientales elevadas, así como también, antes y después de que los niños jueguen o realicen actividad física.

También es de mucha ayuda ofrecer agua en una botella o vaso atractivo para el niño, como pueden ser aquellos con formas de animales, de colores o con imágenes en su exterior que por experiencia propia sé que incentiva el consumo de agua.

Asimismo puede ser de utilidad ofrecer los líquidos a temperatura fresca o con sabor, aunque no es recomendable el uso de zumos como bebida habitual ni aun siendo naturales, pues no hidratan como el agua. Tampoco son recomendables los refrescos o bebidas deportivas en niños porque pueden ser una gran fuente de azúcar en la dieta infantil.

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Buenas opciones para sumar agua a la dieta de los peques de la casa son las frutas y verduras frescas y preparaciones que las contengan. Algunas frutas como los cítricos, el melón o la sandía son especialmente ricos en agua, así como también el pepino, las hojas verdes, el tomate, el apio y el calabacín.

Con estos ingredientes y otros también podemos elaborar platos como las sopas y cremas frías, purés, batidos y ensaladas que ayudarán a incrementar el agua que comen los niños.

Algunas recetas que pueden ser de ayuda para mantener a los niños bien hidratados en verano son:

  • Brochetas de frutas: ideales para preparar y comer con niños, ya que permite escoger variedad de frutas de estación y jugar con los colores de las mismas para lograr un plato nutritivo, ligero y rico en agua.
  • Piruletas de fruta fresca: esta receta la disfrutarán niños muy pequeños tanto como los mayores, ya que es una forma original de comer fruta y jugar también, reemplazando las piruletas con mucho azúcar por estas ricas en agua.
  • Gazpacho de sandía: con ingredientes de estación podemos lograr un gazpacho original para compartir como aperitivo o en una cena de verano ligera, logrando un gran consumo de agua mediante su ingesta.
  • Aguas de sabores: agregando hierbas, trozos de fruta u hortalizas podemos lograr agua con un sabor y aroma diferente que favorezca su consumo sin acudir a bebidas saborizadas comerciales colmadas de azúcares añadidos. Además, los niños más grandes pueden realizarlas con sus manos y lucirán muy atractivas al momento de servir.


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  • Falsos papardelles de calabacín: las pastas son uno de los platos preferidos de los niños y podemos reemplazarlas o combinarlas con este tipo de preparaciones colmadas de agua. Además, podemos hacer variedad de zoodles diferentes que a los niños les encantará.
  • Ensalada de frutas de verano: con esta receta o combinando otro tipo de frutas podemos lograr platos colmados de agua y además, con vitaminas y minerales varios.
  • Crema fría de zanahorias y mango: con un agradable sabor dulce y una textura que a todos los niños les encantará podemos ofrecer esta crema fría rica en agua, además de carotenos, vitamina A y potasio.
  • Gazpacho de calabacín: mucho sabor y color en esta receta que además de agua permite sumar vegetales que muchas veces los niños rechazan.

Con alimentos y preparaciones sólidas ricas en agua, además de los trucos antes dados podemos cubrir perfectamente las recomendaciones de agua en los niños y así, mantener bien hidratados a los peques de la familia en pleno verano.

Bibliografía consultada | EFSA Journal 2010; 8(3):1459 [48 pp.].
Imagen | iStock y Directo al Paladar

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Tres consejos básicos para cuidar la salud de tus pies este verano

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Con las altas temperaturas y la llegada de las vacaciones, uno de los grandes placeres es pasar tiempo en la playa o en la piscina, tostándonos al sol o jugando en el agua: así disfrutamos de nuestro tiempo libre mientras nos dedicamos unos merecidos momentos de relax después del trabajo de todo el año.

Y si hay una parte del cuerpo que cobra protagonismo cuando llega el verano, esa son nuestros pies: los llevamos al aire con sandalias durante el día y con chanclas en los momentos de ocio. Pero al mismo tiempo que ganan protagonismo también aumentan las posibilidades de sufrir algún tipo de patología en ellos. Te ofrecemos tres consejos básicos para cuidar la salud de tus pies este verano.

Cuida la higiene de tus pies

Llevar a rajatabla la higiene de nuestros pies es algo que debemos hacer durante todo el año, pero más aun en verano. Después de la ducha debemos asegurarnos de que secamos bien nuestros pies y eliminamos todo rastro de humedad con una toalla (es importante tener la nuestra propia y no compartirla con otras personas para evitar infecciones por hongos) insistiendo en zonas como el espacio entre los dedos y el pliegue de unión entre estos y la planta del pie.

Seca tus pies a conciencia después de la ducha o el baño, eliminando toda la humedad

Si nuestra sudoración en verano es abundante (o incluso excesiva), podemos aplicar un antitranspirante en la planta del pie: no debemos usar desodorantes, sino un producto específico para el cuidado de nuestras extremidades, que esté especialmente formulado para esta zona del cuerpo.

Cuidar también nuestras uñas, cortándolas de forma recta y siguiendo la forma del dedo, es importante para mantener una buena higiene de los pies. En el caso de utilizar esmalte, debemos renovarlo cada poco tiempo para evitar que se formen hongos debido a la humedad de la zona.

No camines descalzo en lugares públicos

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Tanto en la piscina como en las zonas de duchas es obligatorio que usemos chanclas de goma (en estos momentos puntuales, no como calzado habitual) para evitar el contacto de nuestros pies con el suelo. La mayoría de las infecciones que sufrimos en los pies en verano son causadas por bacterias u hongos que podemos contraer al caminar descalzos por el suelo.

Utilizando un calzado adecuado para cada situación evitaremos también las pequeñas fisuras o cortes que podemos sufrir si andamos con los pies desnudos. Otra de las patologías frecuentes en los pies en verano es la aparición de verrugas víricas causadas por la penetración del virus del papiloma humano (VPH) a través de estas pequeñas fisuras. Caminar calzados puede prevenir la aparición de las mismas.

Además, después de un día de piscina o de playa lo más recomendable es lavar las chanclas al llegar a casa para mantenerlas limpias y evitar así posibles infecciones. Un gesto sencillo que cuesta muy poco pero que a su vez es poco frecuente.

Cuida tus pies al hacer deporte

En verano es importante que elijamos un calzado transpirable, sobre todo a la hora de hacer deporte, que deje respirar al pie para evitar sudoración excesiva y posibles infecciones. La mayoría de marcas deportivas disponen de calzado específico para el verano, con tejidos más ligeros, que nos aseguran una práctica deportiva más segura y confortable.

Elige un calzado transpirable para hacer deporte y colócalo bien para evitar ampollas y rozaduras

Es especialmente importante en verano que cuidemos la elección del calzado y que invirtamos un poco de tiempo en colocar correctamente los calcetines (sin arrugas ni dobleces) para evitar la aparición de posibles ampollas o rozaduras, que pueden ser más frecuentes debido a la mayor sudoración. En caso de que aparezcan es importante limpiar la zona y aplicar un apósito para protegerlas y evitar así posibles infecciones (además de la evidente incomodidad).

Recuerda además proteger tus pies del sol con un protector de amplio espectro, sobre todo en la zona de los empeines: una parte del cuerpo en la que solemos olvidar aplicar el protector solar y en la que no es raro sufrir quemaduras molestas.

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El consumo crónico de alcohol destroza tu organismo y te mata, así de claro

Alcohol y muerte

Es un hecho más que estudiado y comprobado. El consumo crónico de alcohol te mata: estas son las fatales consecuencias en el organismo a medida que se consume alcohol a menudo.

El alcohol es uno de los mayores problemas de la sociedad

Ya no es que el alcohol interfiera en tu rendimiento deportivo (que lo hace) o que las embarazadas deban abstenerse de beber alcohol durante su embarazo (que deben), es que está comprobado que el consumo de alcohol representa una importante carga para la salud de la población y los servicios de salud, asociándose con más de 200 enfermedades y contribuyendo al 5,9% de las muertes a nivel mundial.

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En el Reino Unido, por ejemplo, el alcohol es el quinto factor de riesgo de enfermedad y reducción de la esperanza de vida, con más de un millón de hospitalizaciones relacionadas con el alcohol registradas anualmente en Inglaterra.

Los costos anuales para el Servicio Nacional de Salud se estiman en 3 mil millones, y los costos globales para la sociedad en más de 20 mil millones. Se estima que 23.000 muertes anuales en Inglaterra son total o parcialmente atribuibles al alcohol: 65% hombres y 29% mujeres, y esto es sólo un ejemplo.

El alcohol va destrozando todo tu organismo

Tanto el consumo agudo como crónico de alcohol puede causar una morbilidad y una mortalidad devastadora en la población que ingiere alcohol a menudo.

En cuanto a la morbilidad y para quien no lo sepa, el consumo regular de alcohol, a través de sus efectos en la supresión de la oxidación de las grasas, se considera un factor de riesgo para el aumento de peso, el aumento de la obesidad abdominal y la hipertrigliceridemia.

Obesidad abdominal

Pero el mayor problema viene por lo siguiente, y está más que comprobado científicamente. El consumo crónico de alcohol afecta no sólo a las funciones del intestino y del hígado, sino también a las interacciones de múltiples órganos, lo que provoca inflamación sistémica persistente y, en última instancia, daño a los órganos.

El consumo crónico de alcohol afecta no sólo a las funciones del intestino y del hígado, sino también a las interacciones de múltiples órganos, provocando inflamación sistémica persistente y daño a los órganos

El consumo excesivo de alcohol contribuye a la inflamación sistémica al interferir con las defensas naturales del cuerpo contra la afluencia de microbiota intestinal y sus productos.

Como información, la microbiota intestinal o flora intestinal es el conjunto de bacterias que vive de manera habitual en el intestino de los seres humanos y de muchos animales. La mayoría de este conjunto de bacterias no son dañinas para la salud, y muchas son beneficiosas participando en numerosos procesos fisiológicos, participando de manera principal en múltiples funciones del organismo.

Microbiota intestinal

El consumo crónico de alcohol afecta el equilibrio de la microbiota en el intestino, la función de barrera intestinal, la capacidad del hígado para desintoxicar productos bacterianos y generar un medio equilibrado de citoquinas y la capacidad del cerebro para regular la inflamación en la periferia.

Como información sobre conceptos que puedan ser desconocidos como las citoquinas, éstas son conjunto de proteínas que regulan interacciones de las células del sistema inmune y cuya función inmunorreguladora es clave en la respuesta inmune, en la inflamación y en la hematopoyesis de distintos tipos celulares.

Cuando todas las defensas anteriormente comentadas se deterioran, se produce una inflamación sistémica. La inflamación sostenida tiene el potencial de dañar los tejidos de la persona, más allá de la lesión local en el intestino y el hígado, incluido el cerebro. También tiene el potencial de alterar la inmunidad adaptativa que puede conducir a la inflamación y a lesión tisular (lesión en los tejidos del organismo).

Aparato digestivo

Por tanto, la conclusión es fácil, el consumo crónico de alcohol va destrozando tu organismo y te mata, así de claro.

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